Texto: Humberto Cruz.

La tarde del 8 de noviembre, presuntos habitantes de San Vicente Coatlán asesinaron a 5 elementos de la Policía Estatal Preventiva; horas más tarde, los uniformados fueron víctimas de una nueva emboscada, ahora, desde el anonimato de las redes sociales.

Desde entonces, y hasta ahora, ráfagas de mensajes y francotiradores cibernéticos pusieron en la mira a la corporación, el llamado al paro de labores, a la simple y llana venganza o a la rebelión contra sus mandos parece una acción concertada y muestra una peligrosa insistencia en romper la unidad entre la tropa.

Durante los últimos días han sido cientos de mensajes los que inundaron cuentas personales y grupos en WhatsApp, Facebook y Twitter, en ellos han dado casi una docena de versiones sobre el operativo y lo que parecía indignación por la muerte de los elementos de Seguridad Pública se convirtió en una campaña que casi termina en sentencia contra las víctimas por obedecer instrucciones o cumplir con su trabajo.

En el fragor del fuego cruzado en las redes sociales una parte de los mensajes empujaba a una acción inmediata para que la policía o el ejército ingresara a San Vicente Coatlán para detener a los responsables, aun cuando saben que sin pruebas ningún caso se gana en los tribunales. Señalaron con índice de fuego a todos los responsables de las instituciones a los vecinos de la población, a los medios de comunicación y a todos los niveles de gobiernos pero pocos o casi nadie cuestionó a los narcotraficantes que promueven los cultivos ilícitos y llevan armas a las comunidades.

¿Qué hay de tras de la campaña? ¿Es fuego amigo atizado desde las entrañas de las pugnas palaciegas? ¿Quienes comparten los mensajes son en verdad ciudadanos inocentes bien intencionados o forma parte de la guerra de lodo que ejercen las cofradías político-partidista?

En otras entidades del país, la realidad de estas prácticas es mucho más peligrosa; el crimen organizado tiene estrategias similares para desmoralizar a la tropa y debilitar la confianza ciudadana. Las difusión de noticias falsas y narco-mensajes puede ser tan peligrosas como el uso de patrullas clonadas o la infiltración de los delincuentes en círculos empresariales, sociales o políticos.

La desconfianza paraliza, inhibe y divide; en una sociedad con miedo siempre gana el que parece más violento.