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“Manos de Mar”, textiles que tejen para conservar la cosmovisión del pueblo ikoots
Por Diana Manzo
26 de octubre, 2020
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Manos de Mar | Manos de Mar | Manos de Mar | Manos de Mar

Diana MANZO / Corresponsal

Juchitán, Oax., (pagina3.mx).- Para los pueblos originarios, un huipil no es una prenda cualquiera, es identidad y simboliza su historia, así nació “Manos de Mar”.

Es una tienda virtual creada por Ana Laura Palacios.

La joven zapoteca con raíces ikoots que promueve textiles elaborados en un trabajo en conjunto con artesanas y artesanos de San Mateo del Mar, Oaxaca.

“Manos de Mar” busca reactivar la economía de quienes con sus tejidos conservan su cultura.

Al mismo tiempo, quienes adquieran las prendas sabrán que en cada una de las texturas va implícita la cosmovisión de un pueblo.

Que es mucho más que la violencia que desde hace varios meses vive esta localidad que se ubica en el Istmo de Tehuantepec.

Trabajo comunitario

Este trabajo colectivo de artesanas y artesanos se creó hace tres años, como un renacer tras el terremoto de 8.2 grados.

Ese sismo dañó fuertemente a San Mateo del Mar; afectó viviendas y la economía local incluída la elaboración de huipiles de telar y de cadenilla.

De 26 años de edad, maestra de educación primaria de profesión y originaria de Juchitán Oaxaca; Ana Laura heredó la pasión por su cultura.

Ella explica que en estos tres años “Manos de Mar” se ha consolidado y su fin es fomentar una “economía solidaria” basada en tejidos tradicionales.

Para la joven es importante que se valore que un huipil no es un producto en serie.

Es una prenda que el artesano o la artesana elabora cuidadosamente, cuidando los detalles y las formas.

“Cuando se teje un huipil se lleva un proceso, van implícitos inclusive los sentimientos.

“Es un tiempo que la artesana dedica con mucho cariño y amor, porque sabe que quien lo portará lo lucirá con mucha admiración.

“Por eso nuestras prendas son tejidas cuidadosamente para otras mujeres.

“Aquí transmitimos nuestro ser, nuestros momentos, nuestros sueños, nuestro territorio, todo va conjugado en un huipil”, apuntó.

Sus raíces ikoots le permitieron a esta joven acercarse al mundo de las tejedoras y tejedores y con respeto y admiración tejió las alianzas.

Ahora las prendas se conocen a través de las redes sociales mediante un comercio justo.

Tienen un precio que motiva a las artesanas y artesanos seguir elaborándolos.

“Manos de mar” ofrece dos tipos de prendas que buscan preservar:

  • Huipiles de cadenilla, que se adoptó como referencia a la cadenilla zapoteca
  • Y el telar de cintura.

“Cada textil que elaboran las mujeres y hombres desde sus telares o máquinas de costura lleva la iconografía de mi cultura, de mi gente, de mi ser.

“No es una prenda cualquiera, por eso no concibo cuando la gente nos pide que lo hagamos a volúmenes.

“Esto es un arte, se cuidan los detalles, se cuida que sea una prenda con mucha calidad”, precisó emocionada.

Los colores e hilos de algodón, además de las formas y diseños en las variadas texturas de la tela, conjugan cada uno de los huipiles.

Es decir, lleva implícito la historia que ha tejido el pueblo mareño.

El trabajo es constante, participativo y en colectividad.

No hay protagonistas, sino que es trabajo en equipo, todas las personas aportan en los textiles los elementos de la cotidianidad ikoots.

A tres años, los sueños de Ana Laura continúan, quiere que “Manos de Mar” siga escalando y forjándose como una tienda sin fines de lucro.

Es trabajo en conjunto: cuando una prenda viaja y llega a su destino es porque “una partecita del mundo está conociendo San Mateo del Mar.

“Queremos que sepan que es un pueblo de mucha historia y tradición.

“Nos alienta y nos enorgullece que Manos de Mar sea aceptada por personas del Istmo de Tehuantepec, de la Ciudad de México, o el extranjero.

Lo que ofrecemos es más que un huipil

Al comprar, se llevan una parte de nuestra historia, eso es lo que queremos.

Que San Mateo del Mar se conozca por el mundo por su cultura, que es más que la violencia que actualmente vivimos.

Somos un pueblo de mucha tradición y amor por la tierra y el territorio”, resaltó.

Además de la venta de textiles, Manos de Mar y Ana Laura Palacios llevan a cabo labores altruistas y de ayuda social.

Donan de forma continua “canastas ikoots” a las mujeres de la tercera edad.

Son alimentos básicos que incluye pescado, totopos y queso, entre otros alimentos nutritivos de la localidad.

Y para que su lengua (ombeyaiüts) siga vigente, Manos de Mar también fomenta talleres infantiles de lectura y escritura que por la pandemia se suspendieron.

Próximamente se retomaránn bajo el esquema de la “nueva normalidad”.

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