El Barça se convirtió en el Celta y el Celta fue el Barça.
Ausente el 10, no le conviene jugar a la ruleta rusa, y menos en estadios como Balaídos.
Al descanso, la crónica estaba escrita: el Barça no sabe cómo jugarle al Celta.
Luis Enrique no da nunca con la alineación y el equipo se pierde irremediablemente en Balaídos.
Aunque con algún futbolista distinto, el plan del técnico argentino funcionaba de manera estupenda ante la inanición del Barcelona.
Fuente: http://elpais.com/deportes/2016/10/02/actualidad/1475437776_130118.html
