“Siento pena y tengo miedo, como todos, pero nunca me han paralizado ni han mediatizado mis decisiones.
Este no ha sido un buen año para Fernando Grande-Marlaska.
Pero conserva inalterable la fuerza de carácter y ese idealismo a contracorriente que guía el libro que acaba de publicar, Ni pena ni miedo.
De niño, tenía miedo a que mi madre muriera mientras yo no estaba.
Una educación seria, abierta, en valores que refuercen la ética pública, que es la que nos permite luego tener nuestra ética privada.
Fuente: http://elpais.com/elpais/2016/10/06/icon/1475750296_832926.html
