Los más prudentes o novatos se golpean la testa con las manos, pausando el vertido de sangre.
3Entre la masa negra de penitentes, varios centenares de personas visten de blanco y blanden sables que alzan al cielo antes de golpearse la cabeza.
Con un hábil y rápido movimiento de muñeca aporrean el centro de la cabeza del penitente haciendo una pequeña incisión.
Los jóvenes más impetuosos que lucen una miríada de cicatrices, recuerdos de previas Ashuras, se entregan a la sangría sin miramientos
En uno de los laterales de la plaza aguardan unos cuantos hombres botella de agua oxigenada en el bolsillo y navaja en mano.
Fuente: http://elpais.com/elpais/2016/10/13/album/1476376370_640925.html
