Algunos países como Austria, Italia, Dinamarca, Suecia o Finlandia no contemplan en su legislación un salario mínimo.
En 2009, el salario mínimo se situó en 624 euros, un año más tarde en 633,3 y en 2011 se puso en 641,4 euros.
En total, al inicio de la crisis el 16% de los asalariados (19.310.627) cobraba menos de 300 euros, siete años más tarde y con 2,5 millones de trabajadores menos (16.899.024) el porcentaje de este colectivo subía al 22%.
En ese escenario de fragilidad, la Organización Internacional del Trabajo (OIT) ha reivindicado, recientemente, una subida del salario mínimo «para sacar de la pobreza a quienes tienen ya trabajo».
Los trabajadores que ingresan menos de 300 euros al mes han subido en medio millón desde el inicio de la crisis al pasar de 3.089.856 en el año 2008 a 3.694.852 en 2014, según los últimos datos publicados por la Agencia Tributaria.
Fuente: http://elpais.com/economia/2016/10/15/actualidad/1476527913_756314.html
