Pemex llamó al hecho un “flamazo” y reportó quemaduras leves, pero trabajadores señalan que residuos de hidrocarburo alcanzaron labores de soldadura en una planta fuera de operación.
Nueva explosión en Refinería de Salina Cruz deja tres petroleros quemados; acumula dos siniestros en dos meses
Pemex llamó al hecho un “flamazo” y reportó quemaduras leves, pero trabajadores señalan que residuos de hidrocarburo alcanzaron labores de soldadura en una planta fuera de operación.
Tres trabajadores de Petróleos Mexicanos sufrieron quemaduras la tarde de este martes mientras realizaban labores en la Planta de Alquilación de la Refinería Antonio Dovalí Jaime, en Salina Cruz, Oaxaca, en un nuevo siniestro industrial dentro del complejo petrolero.
La empresa mexicana calificó el hecho como un “flamazo” registrado en la bomba de fondo GA-311 B de la Torre Fraccionadora DA-304. Sin embargo, testimonios de empleados apuntan a una falla de seguridad más grave: los trabajadores realizaban mantenimiento en una planta fuera de operación y, al abrirla, salieron residuos de hidrocarburo que alcanzaron los trabajos de soldadura y provocaron una explosión.
Los trabajadores lesionados fueron identificados como Tomás Velázquez, Robelsy Santiago y José Luis Rodas, quienes se desempeñan como tuberos de la Sección 38 del Sindicato de Trabajadores Petroleros de la República Mexicana.
De acuerdo con Pemex, los tres presentaron quemaduras leves de primer grado y fueron trasladados al Hospital General de Pemex para su valoración médica. La empresa reportó que su estado de salud es estable y que permanecen en observación.
En su comunicado difundido en X, Pemex afirmó que el incidente no ocasionó daños a la infraestructura, que la refinería continúa operando con normalidad y que “el evento fue controlado de inmediato conforme a los protocolos de seguridad establecidos”.
La versión oficial contrasta con el relato de trabajadores que describen la presencia de residuos de hidrocarburo en el área de mantenimiento. En instalaciones de alto riesgo, la convivencia entre material inflamable y labores de soldadura obliga a revisar los permisos de trabajo, la inertización de equipos, el venteo, la limpieza previa y la supervisión de seguridad industrial.
Dos siniestros en menos de dos meses
El accidente ocurre después de que en mayo se registró otra explosión en la torre TE-5 de la planta Hidros 2 de la misma refinería. En ese evento, el ingeniero Víctor López Matus, encargado de la Superintendencia de Fuerza e ingeniero de operaciones, falleció a consecuencia de las quemaduras.
Explosión en la torre TE-5 de la planta Hidros 2. Muere el ingeniero Víctor López Matus por quemaduras.
Vecinas, pobladores y pescadores de Salina Cruz y Bahía La Ventosa denuncian al menos seis derrames de hidrocarburo vinculados al mal estado de ductos.
Tres tuberos de la Sección 38 resultan quemados durante labores de mantenimiento en la Planta de Alquilación.
La cadena de hechos coloca a la Refinería Antonio Dovalí Jaime bajo una misma línea de fiscalización: seguridad laboral, mantenimiento industrial, control de ductos y manejo ambiental. No se trata solo de accidentes aislados, sino de señales acumuladas de vulnerabilidad operativa.
La crisis ambiental rodea a la refinería
En las últimas semanas, vecinas, pobladores de Salina Cruz y habitantes de la agencia Ensenada La Ventosa han denunciado por lo menos seis derrames de hidrocarburo por el mal estado de ductos de Pemex.
Las comunidades han señalado daños severos al ecosistema, al manglar, a la playa, a lagunas y a la actividad pesquera, sin que la empresa mexicana haya presentado una remediación integral. La crisis ambiental se suma ahora a un nuevo episodio de riesgo laboral dentro del complejo petrolero.
La exigencia pública no se limita a la atención médica de los trabajadores lesionados: también incluye conocer los dictámenes técnicos del accidente, las bitácoras de mantenimiento de la Planta de Alquilación y las medidas correctivas ordenadas por las áreas de seguridad industrial.
Del “flamazo” a la explosión: cómo decodificar el lenguaje corporativo de riesgo
Las industrias de alto riesgo suelen usar una estrategia lingüística de atenuación del daño en sus comunicados. Palabras como “incidente menor”, “flamazo”, “conato” o “evento controlado” reducen la percepción pública del peligro, aunque el hecho haya requerido traslado médico, atención hospitalaria o movilización de brigadas internas.
- Primer filtro: si hubo personas hospitalizadas, no es solo una anécdota operativa; es un siniestro laboral que debe documentarse.
- Segundo filtro: si había soldadura cerca de residuos de hidrocarburo, hay que exigir permisos de trabajo caliente, bitácoras de limpieza y reportes de supervisión.
- Tercer filtro: si la empresa dice que “no hubo daños”, la audiencia debe pedir dictámenes de seguridad industrial, no solo comunicados en redes sociales.
El periodismo desmantela el lenguaje técnico corporativo para llamar a las cosas por su nombre: cuando hay trabajadores quemados, ambulancias y antecedentes recientes de muerte laboral, el hecho exige investigación pública, no control de daños.
La pregunta de fondo
Si la Refinería Antonio Dovalí Jaime acumula una muerte laboral en mayo, tres trabajadores quemados a finales de junio y una crisis de derrames en Salina Cruz, ¿qué auditorías internas o externas ha ordenado Pemex sobre seguridad industrial y mantenimiento? La siguiente línea es solicitar los reportes de la Agencia de Seguridad, Energía y Ambiente, las actas de la Comisión Mixta de Seguridad e Higiene y los dictámenes de la Secretaría del Trabajo sobre los siniestros recientes.
