Por último, concluyen que este conocimiento sobre el funcionamiento de esa pendiente resbaladiza de la deshonestidad puede ayudar a mejorar las políticas para evitar la corrupción.
“En conjunto, nuestros resultados revelan un mecanismo biológico detrás de la escalada de deshonestidad”, apuntan los responsables del estudio.
Además, a parte de los participantes se les midió la actividad cerebral a través de fMRI (imagen por resonancia magnética funcional).
Los seres humanos, o al menos la mayoría de ellos, cuentan con mecanismos biológicos que dificultan los comportamientos deshonestos.
La repulsión que puede provocar la violencia o la ilusión del enamoramiento pierden intensidad cuando se han experimentado muchas veces.
Fuente original: Así funciona el mecanismo cerebral que explica la corrupción | Ciencia | EL PAÍS
