«Si la muerte tuviera una nacionalidad sería mexicana», ironizó Reinhard Maiworm, director del Instituto Goethe y organizador.
«La exhibición obliga al espectador a reflexionar sobre su propia muerte», dijo David Roth, curador de la exposición e hijo del artista.
La muestra exhibe 100 valijas, intervenidas por 50 alemanes y 50 mexicanos de todas las edades, sexos, credos y clases sociales.
Cuando por fin llegó el entierro, el ataúd quedó repleto de fotografías, juguetes y postres de Navidad, tal como las maletas de su exposición más famosa.
Cigarros y una botella de vino, por si no hay en la próxima vida.
Fuente original: 100 maletas para encarar a la muerte | Cultura | EL PAÍS
