Y si tienen enemigos de otra tribu, pueden decir: ‘ahí hay gente de Al Qaeda’ y morir así mucha gente inocente”.
Lo importante para los servicios de inteligencia es entender y estudiar al oponente, como en el boxeo”, señala.
Telefoneó a un agente de los servicios de inteligencia daneses y pidió un sándwich de beicon y una cerveza para certificar su abandono del islam.
El caso de Morten Storm supone por ello una poco habitual ventana al hermético núcleo del terrorismo islamista.
Nadie sospechó de él cuando comenzó a recopilar información en las mezquitas que frecuentaba en Inglaterra o en viajes a Yemen.
Fuente: http://elpais.com/internacional/2015/10/06/actualidad/1444156658_156619.html
