Y lo que en un momento nos había otorgado confianza y seguridad, en otro nos desestabiliza por culpa del entorno.
Un goce en estado puro, discreto y sereno, estrictamente táctil y visual, en el que las palabras ya carecen de sentido.
Cada uno se construye un universo personal, incluso sin querer, y en el que hasta el desaliño tiene cabida y consecuencias.
Pero una pieza low cost también puede alcanzar perfectamente ese pequeño Olimpo de lo especial, aunque resulte más difícil por estar masificada.
Sucede lo mismo con las piezas vintage a las que además el tiempo les ha otorgado una pátina, por norma general, favorecedora.
Fuente: http://elpais.com/elpais/2015/10/07/eps/1444219259_945018.html
