El escándalo delictivo de los motores trucados de Volkswagen (VW) está llegando al punto exacto de cocción donde se clarifican las posiciones de cada uno de los actores o pacientes del fraude.
La información que reciben de los teléfonos habilitados por Volkswagen es muy deficiente.
Parecen más interesados en observar el impacto de la crisis sobre VW que en defender los intereses de los ciudadanos engañados.
Este es el argumento que justifica la petición de los congresistas de que se abran procesos penales que puedan acabar en cárcel.
La vulneración legal se habría producido para soslayar las limitaciones económicas que se derivan de normas estrictas; la conducta sería dolosa.
Fuente: http://elpais.com/elpais/2015/10/11/opinion/1444584712_405415.html
