Hasta en los anuncios de tampones y compresas, con formatos cada vez más pequeños, se apela a la discreción.
¿Por qué da tanta vergüenza reclamar y mostrar en público los elementos de higiene íntima necesarios para la regla?
Si hay un hombre delante, las mujeres esperan a que se marche para pedir a una compañera lo que necesitan.
O, en suma, como concluye Alcázar, poner de manifiesto que las féminas menstrúan, una forma contundente de visibilizar a las mujeres reales.
Sin duda, una sociedad más igualitaria no repudiaría lo femenino y no haría sentir sucia a una mujer por hablar abiertamente de su menstruación.
Fuente: http://elpais.com/elpais/2015/10/13/buenavida/1444746212_672743.html
