Y mientras la crisis se agrava, el flujo de llegadas no se atenúa.
“No están acondicionadas para temperaturas bajo cero, pero bastan para el frío de estos días.
Y las imágenes de refugiados haciendo cola con mantas con las que matar el frío acrecientan la idea de que la situación está fuera de control.
En sus casi dos meses en Berlín ha aprendido a decir frases como “Ich liebe dich” (te quiero).
Algunos voluntarios temen que el frío y las enfermedades puedan dejar víctimas mortales.
Fuente: http://elpais.com/internacional/2015/10/16/actualidad/1445018131_234203.html
