Ya los llames pochés o escalfados, los huevos ídem se hacen cociéndolos brevemente en agua por debajo del punto de ebullición.
De origen estadounidense, consisten en huevos escalfados con jamón sobre pan o muffin inglés tostado, y coronados con mucha salsa holandesa.
Se acabó lo de pagar un riñón por unos huevos tristes con ‘monyork’ y una salsa amarillenta que no sabe a nada.
Hay que aceptar que lo más probable es que, a pesar de tus esfuerzos, de cada cinco huevos te queden bonitos dos.
Los huevos Benedict saben a néctar y ambrosía estés de resaca o no, y a pesar de ciertas leyendas negras que circulan por ahí, son bastante fáciles de hacer en casa.
Fuente: http://elpais.com/elcomidista/2016/02/04/receta/1454622510_700001.html
