A falta de la aprobación final del Senado, tras su ratificación por la Asamblea, Francia introducirá en breve una polémica reforma constitucional que incorpora la figura del estado de emergencia y permite despojar de la nacionalidad a quienes cometan “delitos graves” contra la nación.
Mención aparte merece la decisión de privar de la ciudadanía a personas según los delitos que cometan.
En principio, se iba a aplicar a quienes tuvieran dos nacionalidades, lo que establecía una clara discriminación respecto a los que solo tenían la francesa.
Se trata de un paso atrás en el régimen de libertades individuales que ha caracterizado a la República Francesa y la ha convertido en tierra de asilo, tolerancia y refugio de pensadores e ideas.
Es comprensible y legítimo que tras los sangrientos atentados de París el pasado noviembre el presidente François Hollande estudiara medidas para luchar contra la amenaza yihadista y, a la vez, tranquilizar a una opinión pública muy golpeada por el terrorismo islamista.
Fuente: http://elpais.com/elpais/2016/02/11/opinion/1455214207_313205.html
