A fines del siglo pasado reputadas voces del periodismo norteamericano auguraron que para 2020, o antes, ya no habría periódicos de papel en Occidente.
Las redes vehiculan lo que, genéricamente, podemos llamar comunicación, mientras que los periódicos, digitales o impresos, aspiran a que lo suyo sea información, materia prima de actualidad procesada con arreglo a criterios profesionales para el consumo público.
La comunicación indiscriminada y sin denominación de origen le basta a guisa de información a buen número de usuarios.
Yo no soy de los que creen que el periódico impreso vaya a desaparecer, pero sí de que su salvación sobre bases económicamente sanas solo puede venir de la operación digital.
El número de individuos que practican esa forma de culto es menor que ayer y mayor que mañana.
Fuente: http://elpais.com/cultura/2016/02/12/actualidad/1455313491_645820.html
