Hay un principio muy sencillo de entender y aplicar que debería regir nuestras acciones respecto a la crisis de refugiados: salvar vidas.
Tristemente, a fecha de hoy, la política europea no persigue salvar vidas, sino reducir el flujo de refugiados.
¿Acaso no es salvar vidas el principio rector de la política europea?, se preguntarán.
Si salvar vidas fuera la prioridad número uno, ¿tendrían sentido los reproches y amenazas a Grecia por su supuesta negligencia a la hora de registrar a los refugiados?
A dónde retornen da igual: lo que cuenta es mantener a los refugiados fuera de la vista.
Fuente: http://elpais.com/elpais/2016/02/12/opinion/1455299690_535729.html
