Es decir: fabricar carne in vitro en un laboratorio a partir de tejidos animales.
Pero lo más seguro es que en pocos años esté a punto para ser comercializada a un precio competitivo.
Todo un reto si tenemos en cuenta dos de los grandes problemas que planean sobre la mesa de tanto comensal.
Parece una iniciativa realmente genial, sobre todo, tras repasar los números que definen la ganadería del siglo XXI, según la FAO.
Nunca fue la falta de imaginación el problema del hombre, más bien la escasa de capacidad de pensar en el bien común.
Fuente: http://elpais.com/elpais/2016/02/11/buenavida/1455192119_863356.html
