Si sus preferencias se inclinan por el aroma a lavanda, tal vez haya notado picor e irritación de la piel.
Un poco de colonia es el último toque antes de salir de casa.
Cambie de perfume.
El responsable es el acetato de linalilo, un componente del aceite esencial de lavanda que no figura en la lista de compuestos alergénicos de la Directiva Europea y, por tanto, “no necesita ser declarado”, indica la investigadora Lina Hagvall, de la Universidad de Gotemburgo (Suecia).
El riesgo viene cuando la sustancia entra en contacto con el aire y al reaccionar con el oxígeno se transforma en otro fuerte alergénico, tanto que, según el trabajo de esta científica, hasta el 2% de las personas que se exponen al compuesto tiene alergia de contacto.
Fuente: http://elpais.com/elpais/2016/02/08/fotorrelato/1454945972_273295.html
