El ministro de Finanzas, George Osborne, y el Tesoro británico han dejado claro que Londres quiere minimizar la armonización de la normativa financiera.
Los capítulos polémicos que dificultan el acuerdo para Reino Unido no han cambiado.
París quiere evitar que en caso de que venza el no en el referéndum, Londres acuda a Bruselas en busca de un acuerdo aún más beneficioso.
Londres quiere obligar a reconsiderar la nueva legislación que salga de la Comisión Europea, con un pseudoveto que llevaría esa iniciativa legislativa al Consejo Europeo.
El grupo de Visegrado (Polonia, Hungría, República Checa y Eslovaquia) insisten en que los cambios sean aplicados solo a los nuevos trabajadores, no a los que ya tienen contrato en Reino Unido.
Fuente: http://elpais.com/internacional/2016/02/19/actualidad/1455886131_003167.html
