La maldición de Chernóbil será para siempre; la feliz casualidad de la pasión de Dima por el Athletic también.
Resultaba que a los ocho años formó parte de un grupo de “niños de Chernóbil” que pasaron un par de meses viviendo con familias españolas.
Su segundo equipo es el Dinamo; su primer amor, con la posible excepción de su familia o su novia, es el Athletic de Bilbao.
Dima, su español contaminado por un marcado acento vasco, me contó que le regalaron su primera camiseta del Athletic cuando tenía 14 años.
Frío en estas épocas, pobre hace tiempo y siempre gris, Ivankiv sigue viviendo las secuelas de la explosión catastrófica de 1986 en la vecina central nuclear de Chernóbil, a apenas 40 kilómetros de distancia.
Fuente: http://elpais.com/deportes/2016/02/20/actualidad/1455992501_180140.html
