A su vez, Rivera exagera el valor del pacto como la ensoñación de una nueva Transición “para otros 40 años”.
Un problema para que el pacto progrese en otras direcciones reside en que Sánchez es prisionero de sus promesas previas.
Aún así, representa un embrión de proyecto: y por modesto que parezca, no todas las demás fuerzas con posibilidades de gobernar han llegado hasta ahí.
Armar un pacto para corregir el rumbo de España fue el mensaje de las urnas; con mayor o menor acierto, solo el PSOE y Ciudadanos lo están intentando de verdad.
En el pacto sorprende la falta de ambición sobre Cataluña, el problema más importante que afronta España, salvo en lo que se refiere al rechazo de un referéndum de autodeterminación.
Fuente: http://elpais.com/elpais/2016/02/24/opinion/1456344028_531430.html
