Ni tampoco que el chivo expiatorio sea merecedor siempre de cargar con el peso de todas las culpas.
Para la psicología, es “una transferencia de culpa por medio de un rito expiatorio”.
Dilma no deja de ser consciente que todo camina para que pueda ser ella ese chivo expiatorio al que habría que sacrificar para apaciguar a la sociedad irritada y descontenta.
Si los analistas están ciertos, parece claro que ese rito expiatorio, que atenuaría la tensión y produciría una catarsis sería la salida de la Presidente Dilma.
«Si hay una palabra que Brasil necesita es catarsis”, escribió Juan Onís en este mismo diario.
Fuente: http://elpais.com/internacional/2016/03/01/actualidad/1456786905_091825.html
