Hasta la resolución de enero, los jueces de Florida podían dictar la pena de muerte con una simple recomendación del jurado por mayoría.
Recientemente, el Supremo de Florida ordenó que se repita el juicio contra Pablo Ibar, un español que estaba condenado también a pena de muerte por un triple asesinato.
El Estado de Florida tiene casi 400 condenados en el corredor de la muerte, una de las cifras más elevadas de Estados Unidos.
En el caso de Hurst, el jurado se dividió casi por la mitad: siete miembros recomendaron la pena de muerte y cinco se pronunciaron en contra.
Esta situación daba un poder excepcional a los jueces de este Estado que, según el Supremo, vulneraba la Constitución de Estados Unidos.
Fuente: http://elpais.com/internacional/2016/03/04/actualidad/1457106012_323264.html
