A esos problemas tienen que hacer frente Álvarez y la nueva dirección de UGT; distraerse con el derecho a decidir y sus consecuencias sería un engaño a los militantes.
UGT, como como cualquier otro sindicato u organización patronal, tiene deberes para con la sociedad; uno de ellos es la defensa de las instituciones e instrumentos que sustentan el bienestar colectivo.
La primera tarea, la más urgente para la supervivencia de UGT, consiste en garantizar la unidad de la organización; y esa unidad solo puede conseguirla Álvarez si implica a Cilleros y a su equipo en la tarea renovadora.
Álvarez cometerá un grave error si introduce factores de confrontación territorial ajenos a la gestión sindical.
UGT (como CC OO) tiene pendiente una durísima renovación.
Fuente: http://elpais.com/elpais/2016/03/12/opinion/1457810686_098309.html
