De hecho, en 2011 realizó importantes y polémicas inversiones en Islandia y en 2014 en el norte de Noruega.
El tráfico de barcos se incrementará y Longyearbyen puede ocupar un lugar crucial en todo ese proceso”, prosigue.
Viaje al norte extremo.
Sobre los cambios que experimenta la ciudad, explica: “El interés por el Ártico es económico y estratégico, sin duda.
Después de la Primera Guerra Mundial, se firmó el Tratado de Svalbard, que reconoce la soberanía noruega sobre el territorio.
Fuente: http://elpais.com/elpais/2016/03/18/eps/1458313419_454254.html
