En mitad de ese frío repentino, el Madrid giró la visera, con lo de atrás hacia delante.
Cuando el Madrid se dio cuenta, dedujo que, quedándose con 10, marcaría más rápido el segundo.
Para entonces el Barça ya sólo eran unos pequeños hilitos con aspecto de plastilina en estiramiento vertical.
En directo pareció tan fácil como fumar y hablar al mismo tiempo, con el cigarro en una esquina.
El lenguaje creado en Barcelona para referirse a su equipo, como una mezcla de poesía y rock and roll, había empujado a mucha gente a vestirse para salir.
Fuente: http://elpais.com/deportes/2016/04/03/actualidad/1459678359_993837.html
