No es para tanto, pero quién sabe si este Madrid no habrá cambiado el viento, el suyo o el ajeno.
Por mucho menos, y no hace tanto, un técnico-pirómano que pasó por Madrid hubiera desatado la tercera guerra mundial.
Mientras el cuadro de Luis Enrique iba por inercia y el Madrid cruzaba los dedos, el técnico asturiano intervino de mala manera.
Solo fútbol, lo que tuvo el Madrid desde el gol de Piqué.
Mientras, el Madrid, a resguardo, sin creerse su escudo, se sintió aliviado ante tal faena de aliño.
Fuente: http://elpais.com/deportes/2016/04/03/actualidad/1459682897_040193.html
