Veremos si la xenofobia y el populismo disminuyen por el hecho de deportar a los que pretenden refugiarse en los países de la Unión Europea.
Europa prefiere cerrar los ojos tanto a los defectos de preparación como a la situación interna de Turquía.
Aunque no hubo incidentes durante el primer día de deportaciones, subsisten las dudas sobre la operación, que exige el examen individualizado de las demandas de asilo.
Que la situación pone a todos contra las cuerdas lo demuestra la propia actitud del Gobierno de Alexis Tsipras.
La mínima contrapartida es que, por cada sirio devuelto a Turquía, la UE aceptará a otro ya instalado en ese país, pero solo hasta el límite de 72.000 personas.
Fuente: http://elpais.com/elpais/2016/04/04/opinion/1459793848_748961.html
