Los países emergentes se convirtieron durante la pasada crisis en un polo de atracción para los inversores y el riesgo.
Lo que si está claro es que el fenómeno afecta a dos tercios de las 45 economías en el grupo de los emergentes, “sin importar su tamaño”.
El FMI calcula el éxodo de capital en 1,12 billones de dólares desde 2010.
El éxodo de efectivo comenzó poco después de 2010, aunque hay debate aún sobre la fecha precisa.
Los efectos de la caída sostenida de los flujos de capital hacia las economías emergentes están siendo menos adversos que en las décadas de los años 1980 y 1990, pese a que la corrección fue drástica a lo largo de 2015.
Fuente: http://elpais.com/economia/2016/04/06/actualidad/1459944004_070204.html
