Para algunos de los asistentes, no obstante, había dudas sobre el objetivo del libro, sobre todo tras los atentados de Bruselas.
La policía italiana lo tenía bajo vigilancia y, como desapareció, se pusieron a investigar y descubrieron que lo tenía la CIA.
«Hemos buscado todas la pruebas posibles pero, al mismo tiempo, es un libro sobre la nada y quizás por eso es inquietante.
La estética del borrado es lo que da cuenta del nivel de violencia», añadió Clark a EL PAÍS tras la presentación.
Los informes clasificados del Gobierno sobre el asunto, tachados prácticamente en su totalidad, y varios ensayos sobre el trabajo, completan un libro tan desasosegante como extrañamente poético.
Fuente: http://elpais.com/cultura/2016/04/07/actualidad/1460018360_344359.html
