Lo que empezó como una broma en televisión ha crecido hasta convertirse en un peliagudo conflicto para el Gobierno alemán.
El vídeo en el que el famoso humorista Jan Böhmermann insultaba al presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, incomodó desde el principio al canal público que lo emitió y a la canciller Angela Merkel.
Pero parece que la broma no hizo gracia al Gobierno turco, que convocó en dos ocasiones al embajador alemán y le pidió que impidiera la difusión del vídeo.
Merkel se disculpó ante el primer ministro turco, Ahmet Davutoglu, por un texto que la canciller definió como “intencionadamente ofensivo”.
El silencio del Gobierno alemán ante las exigencias turcas indignó a buena parte del país, que vio una actitud demasiado comprensiva ante unas prácticas poco acordes con la libertad de expresión.
Fuente: http://elpais.com/internacional/2016/04/11/actualidad/1460403728_773185.html
