A falta de centrarse en lo esencial, se ha mantenido la apariencia de un régimen parlamentario.
Y ese trabajo es tan relevante que su incumplimiento hace imposible la continuidad de la legislatura.
Como estaba previsto, las consultas del Rey con los partidos políticos solo han podido constatar el fracaso de cualquier solución posible de gobierno a partir de la actual composición del Congreso.
Ningún problema se ha resuelto en el periodo transcurrido y el aplazamiento de las soluciones tampoco arregla los existentes.
Más allá del desprestigio de las formaciones políticas, la principal conclusión de lo sucedido es desoladora para la institución que representa a los electores.
Fuente: http://elpais.com/elpais/2016/04/26/opinion/1461696125_553236.html
