La activista mexicana Alberta Cariño, asesinada en el mismo ataque que Jyri Jaakkola.
Un mural en recuerdo de Jyri Jaakkola en Finlandia.
Cuando ocurrió la tragedia, llevaba dos meses en el Estado de Oaxaca para determinar qué proyecto podrían realizar allí.
Pero Eve Jaakkola perdió a un hijo, asesinado, y no renuncia a que se haga justicia.
«Si no hay protección no tenemos testigos, y sin testigos no tenemos pruebas contra los sospechosos», dice con lógica Eve Jaakkola, de 64 años.
Fuente: http://elpais.com/internacional/2016/04/27/mexico/1461771350_216411.html
