Y estos dos mundos separados por apenas 300 metros conviven hoy en Molenbeek, un barrio en el que se juntan más de 100 nacionalidades, aunque mayoritariamente marroquíes.
Un día cualquiera, en Molenbeek, Bruselas.
Hablan en árabe, chillan, ríen y discuten bajo la atenta mirada de dos parejas de policías belgas armados con subfusiles.
“Tengo amigos que jamás habían cruzado el canal que separa el centro de Bruselas de Molenbeek.
Fue como una terapia colectiva”, explica Raphaël Cruyt, vecino del propio Molenbeek desde hace más de 10 años.
Fuente: http://elpais.com/cultura/2016/04/30/actualidad/1462017819_037597.html
