Hasta ahora, el pacto consistía en que la familia real se ocupaba de las necesidades materiales de sus súbditos y a cambio estos no cuestionaban su poder absoluto.
A pesar del entusiasmo de los medios locales y los sectores liberales que apoyan a la familia real como freno ante el avance integrista, algunos saudíes se muestran escépticos.
Algunos analistas han querido ver en el reciente anuncio de limitaciones a la policía religiosa, importante instrumento de control social de los ultraconservadores, un intento de la familia real de poner riendas a su poder.
Para lograrlo no basta sin embargo con que el país se abra al comercio, la inversión y los visitantes extranjeros.
“Sin comentarios”, fue la única reacción al anuncio de @Mujtahidd, el Julian Assange saudí.
Fuente: http://elpais.com/internacional/2016/04/30/actualidad/1462006560_926588.html
