Verse en la disyuntiva de tener que cambiar al cantante es una de las situaciones más extremas a las que se puede enfrentar una banda.
Pero esta año estamos viviendo quizás el ejemplo más paradigmático de locura colectiva con el fichaje de Axl Rose de Guns N’ Roses como reemplazo de Brian Johnson tras 36 años de aullidos en AC/DC.
Se escribe así un nuevo e inesperado capítulo en la historia del rock, dentro de ese apartado de cambios de cantantes que en ocasiones salen bien y en otras salen, las cosas como son, bastante mal.
Sea por el motivo que sea, supone un momento traumático para músicos y fans, cuyo poder devastador es directamente proporcional a la cantidad de años que el susodicho llevara plantándose cada noche ante el micrófono.
La que se ha liado ha sido tal, que los promotores de la gira europea se han visto obligados a devolver el dinero de las entradas a quienes se sienten agraviados por el cambio.
Fuente: http://elpais.com/elpais/2016/05/06/fotorrelato/1462535873_486891.html
