Gracias a la realidad virtual, viviremos libres de discapacidades; a largo plazo, nuestra consciencia, recuerdos y sensaciones serán transferibles a servidores.
Somos polifacéticos (y algunos, renacentistas): aficiones, viajes, fiestas, trabajo, familia, estudios, juerga… Las redes sociales se adaptarán a nuestros ‘yoes’.
Y, pinchando el nervio óptico, nos adentraremos en mundos inmersivos de realidad virtual.
Si existiera una red social que os ofreciera tenerlo todo centralizado (fotos, vídeos, agenda, contactos, historial médico, etc.
Tenerlos cerca siempre que quiera, desafiando al espacio y al tiempo: «Las nuevas posibilidades de la realidad virtual harán que podamos revivir nuestros recuerdos en 360 grados», asegura.
Fuente: http://elpais.com/elpais/2016/06/01/tentaciones/1464797085_454235.html
