En ellas aparecen comportamientos y mensajes que alimentan la homofobia y contribuyen a expandirla como una conducta normalizada y hasta legítima.
El Estado Islámico se ha mostrado especialmente cruel y ha convertido la homofobia en arma propagandística.
Cuando el Vaticano, a pesar del discurso aperturista del Papa, rechaza al embajador que había propuesto Francia por ser homosexual, contribuye a la homofobia.
Algunos parlamentos autonómicos han aprobado leyes de diferente alcance contra la homofobia.
Esta manifestación extrema de odio y homofobia forma parte de una realidad en la que aún hay 74 países en el mundo que castigan las relaciones homosexuales con penas de prisión y 13 con la pena de muerte por imposición de la sharía o ley islámica.
Fuente: http://elpais.com/elpais/2016/06/15/opinion/1466014596_983069.html
