Y ahora, tras fundirse en un abrazo lacrimógeno con el exjefe de los pitufos gruñones, Podemos ha dado un fabuloso brinco hasta aterrizar en el espacio nuevecito, reluciente, de la vieja socialdemocracia.
¿Cómo se puede ser anticapitalista, antieuro, antiEuropa, como son los camaradas de IU y venir ahora con la cantinela de la socialdemocracia?
Pero almas de cántaro, si la socialdemocracia se entregó, desde Bad Godesberg, atada de pies y manos al capital.
Les dio estupendos resultados, pero marcó también un límite a su crecimiento: era preciso pactar con alguien de la casta para seguir avanzando.
Llevan ya unas cuantas desde que aplicaron para España la célebre dicotomización del espacio público pensada por su maestro Laclau para las repúblicas presidencialistas americanas: gente/casta, arriba/abajo, y así.
Fuente: http://elpais.com/politica/2016/06/09/actualidad/1465502703_737448.html
