El presidente del Partido de la Revolución Democrática (PRD), el académico socialdemócrata Agustín Basave, ha tirado la toalla a los siete meses de elegido ante la «ingobernabilidad» de la formación.
«Frente a la peor crisis de su historia, el partido intentó una nueva modalidad de liderazgo, un presidente externo y sin corriente.
Con estos resultados, las hostilidades volvieron a estallar y el presidente de PRD experimentó en carne propia las dentelladas de sus correligionarios.
Su dirección política fue puesta en duda y el presidente de la corriente Nueva Izquierda, Jesús Ortega, que en su día le apadrinó, dio un paso atrás.
El partido, formado por una constelación de facciones en perpetua lucha, es lo más parecido a una piscina llena de tiburones.
Fuente: http://elpais.com/internacional/2016/06/18/mexico/1466271218_126493.html
