La máscara nunca falta en Iglesias, solo que esta vez no pudo evitar, en su cortina de humo sobre Venezuela, dejar al descubierto el fondo reaccionario de su proyecto político.
Pablo Iglesias ha proclamado a ambos sus mentores, y al hoy candidato por Córdoba, el guía que formó su pensamiento.
Por lo que toca al manejo de ese discurso demagógico, integrado por una cascada de falsas evidencias, resulta incuestionable la ventaja de Pablo Iglesias.
Aunque la hegemonía mediática haya permitido que Podemos entierre el tema, y se vista de lagarterana, entonces y ahora el silencio habla.
Ya conocíamos el peso de Lenin en las ideas y en la visión orgánica del líder de Podemos, pero esto va más allá.
Fuente: http://elpais.com/elpais/2016/06/07/opinion/1465311456_801161.html
