Cuando da dos pasos, da dos pasos adelante el equipo y dos pasos atrás el rival.
En medio juega al fútbol Andrés Iniesta, una criatura hecha de silencio y tiempo si la hubiese visto Keats.
Se hace con el partido, lo que significa que todos deben jugar a lo que juega él.
Si al brasileño se le consideraba físicamente por la potencia Marvel desarrollada para blindar sus huesos, con Iniesta la manada tiene una connotación poética.
Cuando todo muere, Iniesta continúa la jugada del Calderón: va a colocarle el balón en la cabeza de Piqué.
Fuente: http://deportes.elpais.com/deportes/2016/06/13/actualidad/1465840807_660458.html
