Nada posible, a juzgar por el desempeño de Costa Rica en esta Copa América, tan ingrata con una selección que todavía –dos años después del Mundial- sufre de altas expectativas.
Costa Rica se retiraba pendiente de un milagro aritmético según cómo resolvieran su duelo Colombia y Paraguay, o de algún resquicio en su partido del jueves contra los colombianos.
El gol desde los 11 pasos obligó a Costa Rica a abrir líneas y regalaron una pradera al capitán Michael Bradley y sus compañeros veloces de las bandas.
Pasaba el tiempo y Estados Unidos parecía pensar más en los partidos siguientes, sin dejar de aprovechar cualquier error rival.
Fue, sobre todo, una gran gota de miel en medio de cuestionamientos al alemán y de transición generacional en la selección.
Fuente: http://elpais.com/deportes/2016/06/08/actualidad/1465360997_958416.html
