También parece viable que se retiren sanciones a maestros disidentes, despedidos y hasta encarcelados durante la ya larga batalla por la reforma educativa.
La facción sindical radical y el Gobierno de México han pactado una hoja de ruta para llegar a acuerdos.
La reina no estará, así que los maestros tendrán que intentar comerse otras piezas, y el Gobierno dejárselas comer.
La hoja todavía es un esquema, un folio con tres rayas que a buen seguro no será fácil rellenar.
Las conversaciones se dividirán en una mesa política, una educativa y otra social que arrancarán entre esta semana y la que viene.
Fuente: http://elpais.com/internacional/2016/07/12/mexico/1468335931_184697.html
