“¡Tayyip es nuestro presidente!”, coreaban grupos de partidarios de Erdogan en un ambiente festivo cuando aún no había despuntado el día.
Hasta el habitualmente impasible Recep Tayyip Erdogan rompió en lágrimas al pronunciar la elegía en la ceremonia fúnebre del dirigente islamista Erol Olcak, muerto al enfrentarse con los militares alzados en Estambul.
Erdogan no ha dejado de movilizar a sus seguidores ante el temor a que una unidad golpista descontrolada intente seguir con el pronunciamiento por su cuenta en una acción de consecuencias impredecibles.
Banderas turcas cubrían los féretros y ondeaban en los vehículos de los apesadumbrados cortejos que recorrían la ciudad.
La caravana de más de de 20 vehículos —había varios guardaespaladas sobresaliendo por las ventanillas con las armas montadas— con cristales tintados para no identificar en cuál de ellos viajaba Erdogan fue aclamada con algarabía.
Fuente: http://elpais.com/internacional/2016/07/17/actualidad/1468776484_299728.html
