La policía hondureña anunció el miércoles la detención de tres personas, un menor y dos adultos, como presuntos culpables de la muerte de la líder comunitaria.
Tanto que, según el ministerio público, el hombre que ordenó matar a la ambientalista hondureña Lesbia Janeth Urquía, lloró junto al féretro y hasta cargó el ataúd frente a todos los familiares.
Tras la muerte de Cáceres, el 2 de marzo, otro activista de la misma organización, Nelson García, fue asesinado a tiros dos semanas después.
Esta versión, sin embargo, no convence a los activistas que ven en la versión oficial una mano negra destinada a confundir y ensuciar su nombre.
Hace cinco días fue el turno de Urquía.
Fuente: http://elpais.com/internacional/2016/07/14/america/1468466703_910204.html
