podrá sacar mayor o menor partido al sinestésico de su vida.
De verdad, Tammet no representa el prototipo de sinestésico, solo es the boy with the incredible brain (2) y, además, tiene sinestesia.
Ponga un sinestésico en su vida, por ejemplo a la hora de memorizar fechas, de saber qué lugar ocupa una letra en el abecedario, de encontrar un seis en un mar de ochos, de recordar el color del mejor olor del verano.
Las letras, los números, aunque impresos en negro, el sinestésico los «ve» en color.
Así resulta fácil pensar en Vladimir y Vera en plena conversación cromática: «Oh, this isn’t that color, this is this color».
Fuente: http://www.jotdown.es/2016/07/ponga-sinestesico-vida/
