Hoy, todos esos patacones representarían unos 3.000 millones de pesos (176 millones de dólares), pero son papel inservible.
Al principio fueron resistidos, pero a medida que los pesos (aún convertibles uno a uno con el dólar) se convirtieron en piezas de colección la gente los aceptó.
Ricardo CeppiLas crisis son prolíficas en palabras nuevas, y la calle pronto llamó a los patacones y sus derivados “cuasimonedas”.
La crisis terminó, es cierto, pero allí estaban aún los patacones para recordarla.
Ya salimos de aquella crisis pero los patacones demuestran que hay coletazos no resueltos”, dice Curutcheet.
Fuente: http://elpais.com/internacional/2016/08/03/argentina/1470254315_787245.html
